
No se necesita hablar con un experto en neurociencias para saber que modificando
el ritmo, el tono y la intensidad de una canción, esta puede afectar de
una manera u otra las emociones de las personas. Compositores tanto
de canciones para una sinfonía como para una canción “pop”, así como
también de soundtracks para películas o de música para una publicidad de
televisión saben como conectar con las personas y modificar su humor a
través de la música
Expertos en neurociencias han estado investigando cómo y porqué la
música toca las fibras más intimas de la mente. Estudios de la última
década demuestran que la música estimula numerosas regiones del cerebro al mismo tiempo, incluyendo aquellas que involucran a las emociones, la memoria, el movimiento, el timing y el lenguaje:
Mientras la letra de una canción activa las centrales del lenguaje de
la mente, otras áreas del cerebro conectan la canción con momentos del
pasado como un primer beso o un viaje por la costa.
La música despierta casi todas las áreas del cerebro; lo que no
pareciera una sorpresa ya que hace que la gente mueva sus pies al compás
de la canción, promueve la conexión interior con emociones del pasado y
tiene el potencial de modificar el humor.
En cuanto a las imágenes que se toman del cerebro, estudios indican que el acto de escuchar música activa más partes del cerebro que cualquier otro tipo de estimulo conocido.
Es por esto que han surgido una gran cantidad de terapias que utilizan
la música como medio reparador y sanador. Expertos en neurociencias como
Anne Blood y Robert Zatorre de la Universidad de Montreal McGill han
declarado que la música activa el sistema nervioso del placer y la
emoción de forma similar que como la comida, el sexo y las drogas
adictivas la estimulan.
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